1. 0
« »

paquito

Pulserita tú eres roja, pulserita tú eres gualda

28.10.14.- No me importa nadar a contracorriente. Hoy que todo es leña compadezco al árbol caído. A ese Paco Granados que debe estar a estas horas hundido, pero que lo estuvo que estar ya mucho antes cuando alguien tan español y patriota se ve obligado a meter la pasta en Suiza. Me quedo con esa pulserita roja y gualda que asomaba en su muñeca de tertulia en tertulia cuando esbozaba un aspaviento para remarcar, inspirado en una parábola evangélica, que en su partido él era trigo, que no cizaña (aunque él decía polvo, a saber en qué estaría pensando).

Es más, le compadezco y le admiro. Para clamar contra la corrupción con esa vehemencia, sin mover una ceja, mientras te lo llevas crudo a costa del esfuerzo ajeno hay que valer. Y, como me he crecido en los respaldos, también confesaré que estoy de acuerdo con Aguirre en algo. Estoy harto de las presunciones de inocencia. Hasta los mismísimos atributos de que las remisiones a los fallos judiciales y la delicadeza del sistema democrático, según para qué, se ponga al servicio de golfos, maleantes y tiparracos sin escrúpulos.

Ya basta cuando te avala el currículo que te avala. El famoso Mini a nombre de un constructor, que no de un filólogo o de un callista, el más que turbio episodio del espionaje, que si bolsas de basuras llenas de qué, que si el aticazo del uno, que si intrigas de un lado que si intrigas del otro. Y en tanto pidiendo sacrificios a quienes menos tienen y, lo quieras o no, imponiéndolos en los boletines oficiales de turno. Es para aparcar los adjetivos y liarse a hostias. Así de clarinete. Dan ustedes asco y fomentan la maldad. Sólo verles compungidos tras las ventanillas de un coche, sólo recrearse en lo mal que lo tiene que pasar en un calabozo comiendo en bandeja y no unos huevos estrellados en Lucio mientras concretan el porcentaje de la mordida me alegra.

Y no era yo de revolcarme con alborozo en el mal ajeno. Me salva que no creo que sea un mal sino un acto de justicia que, renqueante, lenta y lo que sea, al parecer es el único clavo incandescente al que nos podemos agarrar. Y no siempre. Por lo demás bien. Tanto que al señor presidente no se le ocurre otra cosa que decir en la víspera de la ‘Operación Púnica’ que en España la corrupción es poca ¿No querías café, Mariano? Pues toma dos tazas. Ya no se asoma ni al plasma

Compartir en Menéame
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Log In or Registrarse